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  • Elizabeth Dary

Una crianza basada en el respeto y amor.

A inicios del año, de 1991, nace mi primera hija. Durante el embarazo busque una persona que me asesorara en ejercicios prenatales y preparación para el parto. Esta preparación me ayudó, en el proceso del parto. Rompí fuente sin tener conocimiento, por lo que tuve un parto inducido. Había aprendido muy bien la técnica de pujar y logre tener un parto seco natural. Tuve una hija de 8.4 lbs. Empecé a amamantarle. No tuve problema de pezones, aunque no sabía cómo sentarme correctamente y me gané una lumbalgia. Hasta allí todo estuvo bien, empezaron las opiniones de las familiares cercanas, y la presión que debía dar pacha. Dudé mucho de mi capacidad como madre y de poder lactar. No recuerdo como llegó a mí, el número de la oficina de la Liga de la Leche y llamé. Me atendió una líder, ella me calmó y empezó a guiarme en el tema de la lactancia.

Compré el libro del Arte Femenino de Amamantar; mi mundo cambió. Empecé a empoderarme y fortalecerme, así mi hija siguió siendo amamantada exclusivamente hasta los 6 meses. (La amaba, cuando rechazaba las pachas que pretendían darle). Comencé a asistir a los grupos de apoyo, y esto me fortaleció; empecé a enamorarme del tema.


En 1993, nace mi segunda hija. También parto natural inducido por petición del médico e ignorancia de los padres, aquí ya tuve compañía de una asesora de parto psicoprofiláctico, que me apoyó en el proceso de inducción. Mi hija mayor todavía mamaba un poco, y regresó a mamar al lado de su hermana. Di a tándem, como unos cuatro meses. Me llamó mucho la atención, que la pequeña era muy efectiva en la lactancia, mamaba rápido y se dormía.


En el año de 1997, nace mi tercera hija. También parto natural con asesora psicoprofiláctica. Esta chica cuando iba a nacer, se regresaba. El médico vio que era circular al cuello, hizo la maniobra y la niña nació. Aquí hubo un problema, ella presento ictericia patológica, por lo que le tuvieron que dar fototerapia. Me dolió mucho, que me alejaran de ella, pedí unas pachas y empecé a extraerme calostro y leche. Me permitían que amamantara y por las noches le dejaba mi leche. Negociamos con el pediatra y terminó la fototerapia en casa.


Con el cuarto hijo (2003), ohhh linda sorpresa inesperada. El embarazo y parto normal, ya era una madre experimentada y líder de la Liga de la Leche Materna. En el nacimiento, hubo el inconveniente de circular al cuello, logré que fuera parto natural; a las pocas horas surgió el problema de ictericia patológica nuevamente y separación por fototerapia. En este hospital fueron más estrictos y no me dejaban amamantarle. Me extraje leche y se la daba cuando me permitían estar con él, el resto se la dejaba. Finalmente me dieron a mi bebe y nos fuimos a casa.


Todos mis hijos fueron amamantados exclusivamente hasta los seis meses aproximadamente. Con cada uno de ellos me sentí con más conocimiento sobre el tema, tuve dificultades, dudas. Con el apoyo de las otras lideres pude superarlos. Mi esposo se convirtió en un defensor de la lactancia materna. Mis hijas mayores, me apoyaron en todo momento con mi hijo menor. La presión social de tener muchos hijos y ser mayor es tremenda. Pude superar todo esto con la experiencia y el apoyo.


Ser parte de la Liga de la Leche Materna, cambió mi vida y la de mi familia. Optando por una crianza natural, fomentando un parto informado, lactancia materna, una alimentación natural. Y lo más importante, una crianza basada en el respeto y amor. Hoy mis hijos ya son mayores de edad, los veo muy seguros de sí mismos, sanos; veo los beneficios de la lactancia que he promovido durante todos estos años. Y ellos son defensores y promotores de la lactancia el día de hoy.


Elizabeth Dary

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