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DISFRUTAR CADA INSTANTE! El valor de la Lactancia Materna

 

 

Parte de la familia

La lactancia ha sido en mi hogar y para mi familia un estilo de vida, la forma de brindar no sólo alimento, sino además sosiego, vínculo, reconexión, relación.

 

Desde que mi hija nació la amamanté y nunca me vi alimentándola de otra manera desde que iniciamos el primer momento en que la sostuve entre mis brazos.  Esa sensación de plenitud de saber que mi leche y el tenerla cerca de mí le daban todo lo que necesitaba fue y ha sido invaluable.  Asimilar que sólo con lo que producía mi cuerpo, mi hija se fortalecía, se formaban sus estructuras, crecía en inteligencia…se formaba cada célula nueva en su cuerpo, era indescriptible.

 

Mi meta inicial fue amamantarla los primeros meses de su vida, pasaron esos meses y luego llegaron muchos meses más y…en fin, hemos pasado y seguimos pasando muchas aventuras en torno a la lactancia, muchas difíciles, incontables preciadísimas, y siempre todas con un propósito, todas con un valor. 

 

La lactancia materna te hace reconocer lo que tu hijo/a necesita

En todo este caminar, la lactancia materna me ha enseñado tanto de mi hija…no sólo a conocerla, sino también a reconocer lo que necesita.  Aquí les cuento unos ejemplos…

 

Las noches…el sueño…esa transición mágica entre el estado de vigilia y el sueño y viceversa…  mi calor, mi presencia, el estar allí, la seguridad que le brindo, estos son los momentos en que es vital para ella que yo esté presente y cerca, ni un instante separadas.  Estos momentos me hacen pensar lo importante que es para los bebés el sentirse seguros desde que son recién nacidos hasta el momento en que estén listos para volverse a dormir por sí solos.  A través de mi hija he descubierto que es insustituible la presencia materna para adquirir seguridad y paz para conciliar el sueño…que es un proceso… y que lindo es permanecer junto a ella.

 

Con el tiempo te das cuenta que estos instantes en que tu hijo o hija desea tanto que estemos allí durante la noches son vitales para todos los bebés, especialmente mientras más pequeños son, para brindarles una seguridad que queda, que permanece…crece con ellos.

 

Lo que más me gusta de la lactancia materna es que propicia relacionarte con tu hijo de una manera amorosa, donde los reyes son la confianza y la sensibilidad mutua…esto va cobrando más sentido y más vigor conforme tu hijo crece y va madurando y vas observando en tu hijo los frutos de esa relación de ternura, complicidad y apego.

 

La lactancia materna tiene varios sinónimos y van jugando en importancia conforme tu retoño crece y madura.  Al inicio todo lo que significa es importante para tu bebé y también para tí…luego el confort y la confianza que tu hijo va adquiriendo en ti y en su mundo a través de todo este aprendizaje va cobrando más importancia.

 

Hubo momentos de dolor, de lágrimas, de desesperación, de aburrimiento, de querer tirar la toalla, de sentimientos mezclados…pero nunca faltó la confianza en mí y en mi hija y la perseverancia y ahora sé que de no haber sido por todos estos sentimientos y estados…no lo estaría saboreando tanto como ahora y agradeciendo tanto como ahora.

 

Disfrutando

Estamos ahora en un momento en nuestra relación de lactancia…en que quiero disfrutar más cada instante.

 

Los momentos en que aún me pide que la amamante son un momento vital para estar un instante a solas sin interrupciones, en las noches y los despertares para acompañarla tiernamente y a veces junto a historias existentes o inventadas y durante el día para vernos a los ojos, para preguntarle a qué sabe la leche y reírnos de sus respuestas, para sumirnos en carcajadas y cosquillas, para sentir el olor de su piel y de su pelo al darle un beso…como ese beso con olor a amor infinito y que mientras se lo doy puedo verle su carita invadida de una sonrisa gigantesca… y pongo todos mis sentidos en disfrutar al máximo cada uno de estos momentos tan contados pues sé que eventualmente su mundo se abrirá cada vez más y nuestra cercanía se sustituirá por otras nuevas formas de reconectarnos y disfrutarnos de otras formas simples y enriquecedoras para ambas.

 

La lactancia materna nos ha brindado a ambas un bello preámbulo…una introducción…del vínculo amoroso entre mi hija y yo.

 

Eventualmente todo evolucionará y me quedaré con la tranquilidad de que todos y cada uno de esos momentos invertidos, esos momentos de lactancia, ese momento mágico entre madre e hija desde que nació han quedado impresas de mil maneras en su ser y en mi ser.  En su ser como estructuras físicas y  tangibles en su cuerpo, protección futura a enfermedades, desarrollo de mecanismos biológicos (hablando de lo físico), el haber sido consolada, bellos recuerdos de cercanía con su mamá, el saber que cuando me buscó, estuve allí para ella (hablando de lo intangible, lo invaluable); y en mi ser, la certeza de que cada gota de leche fue un regalo, de que entregué lo mejor de mí a través de la lactancia, y con ella estuvo presente mi cuerpo, mis palabras, mi amor, mi entrega, mi sensibilidad.

 

Doy infinitas gracias a Dios que me llevó a darle el valor que merece a este alimento por excelencia cargado de bendiciones a través de la Liga de la Leche Guatemala y a inspirarme cada día más en otras mujeres.

 

Así que mamás, familias… ¡a disfrutar cada instante fácil o difícil que les brinde la lactancia materna, con el tiempo los reconocerán todos valiosos, pues todo pasa y los bebés crecen, pero cada gota de la leche de mamá fue una inversión en salud para mamá y bebé, para su vínculo y para su crianza!

 

¡La lactancia materna vale cada gota! 

 

Mónica Tornöe de Illescas

Líder Liga de La Leche Guatemala

 

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