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Un día a la vez. Siempre hay algo nuevo que aprender

Inicié en un grupo de apoyo cuando estaba embarazada de mi primogénito Lucas. Como toda primeriza, pensé que con ir dos veces a un grupo de apoyo bastaría para ya no tener dudas y que todo me había quedado claro… no fue así.

Nació Lucas y vinieron las comunes dificultades: mal agarre y pezones lastimados. Una líder de la Liga de la Leche ha sido de mucha bendición en el inicio de mi maternidad y la que me ayudó a tener una lactancia exitosa. Me apoyó para tener un buen agarre y me dio sugerencias para curar pezones lastimados, sobre todo en el apoyo emocional y mental cuando venían los brotes de crecimiento y sentía que no podía más.


A los 10 meses de Lucas intenté introducir leche de fórmula para iniciar una lactancia mixta y así “poder descansar un poquito” por recomendación de mi ex pediatra, pero Lucas fue muy inteligente en rechazarla, definitivamente prefería la leche de mamá y desistí de esa recomendación equivocada. Los grupos de apoyo se convirtieron en mi tribu, iba cada mes para llenarme de motivación cuando aparecían pensamientos de destetar antes de los 2 años.


Definitivamente el ruido dentro y fuera de la familia no nos ayuda a las mamás cuando hacen comentarios fuera de lugar como “has bajado mucho de peso, te está consumiendo Lucas” o “te ves demasiado cansada, deberías destetarlo ya,” pero gracias a las personas con las que me he rodeado en Liga y el apoyo en todo momento de mi esposo, he triunfado en esta tarea tan importante de mi vida.


Luego de dos años y cuatro meses de Lucas resulté embarazada por segunda vez de mi

princesa guerrera: Lísel. Seguí amamantando embarazada, gracias a Dios esta vez tuve apoyo de parte de mi nueva ginecóloga en la que no me dio ninguna contraindicación

para seguir amamantando aún en embarazo. Me estuve informando constantemente en lactancia tándem, aunque me aterraba bastante la idea, y pienso que por lo mismo de que mi cuerpo tiende a bajar mucho de peso con la lactancia me negaba a la opción de tándem. Pero cuando nació mi resultó que hice dos meses tándem y culminé una lactancia de 3 años y 2 meses con mi primer hijo teniendo un final feliz pero de sentimientos encontrados a la vez.


Por ahora seguimos en la lucha, haciendo una pausa de mi lado profesional y dedicándome al arduo trabajo y a la gran responsabilidad de criar seres humanos sanos y felices, logrando de corrido una segunda lactancia de 18 meses y recordando siempre la sabia frase que me enseñó mi querida madrina de La Liga de la Leche: un día a la vez.


Agradezco infinitamente la gran dicha de haber coincidido en la era de la información a través de Liga de la Leche Guatemala, de aprender diariamente de todas las líderes porque siempre hay algo nuevo que aprender, de empoderarme a cambiar paradigmas de crianza, romper mitos y cuestionar al sistema en todos los ámbitos de la maternidad y crianza. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Andrea Madrid






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