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No siempre es fácil pero vale la pena

Acudí a la Liga de la Leche desde que estaba embarazada ya que en mis primeras consultas con el ginecólogo le hice saber mi determinación de amamantar a mi hijo ya que por mi profesión como nutricionista sé que es lo mejor. Cuando mi ginecólogo asignado por el IGSS escuchó esto me dijo que yo no tendría leche porque era muy delgada y que “íbamos a ver, porque era difícil”.


Ante esto me sentí muy preocupada por la cantidad de madres que estarían escuchando este mensaje y que tal vez recurrirían a la fórmula pensando que sus cuerpos no son capaces de amamantar o por falta de apoyo del personal médico. Me sentí muy feliz de conocer el valioso trabajo que hace Liga de la Leche apoyando a cada madre

de manera individual por medio de mensajes, Whats App, llamadas, grupos de apoyo, y congresos y me sentí tan feliz de que existiera esta organización.

Yo vivo en Petén, así que no podía asistir a los grupos pero la Líder increíble que me atendió me compartía información, libros, audios, videos y me ayudó a sentirme mucho más segura de mi decisión. Realmente el apoyo y la dedicación es invaluable.


Cuando mi bebé nació fue un gran regalo tener comunicación con mi Líder de Liga de la Leche ya que ella me apoyaba cada vez que yo tenía alguna dificultad o alguna duda. Cuando mi bebé nació no me dejaron verlo pero afortunadamente me lo dieron en la primera hora de vida para poder amamantarlo ya que gracias a las recomendaciones de la Líder pude sentirme empoderada para exigir mis derechos de amamantar a mi hijo desde antes de su nacimiento.


Sin embargo cuando nació, el médico me quiso obligar a darle formula, me amenazó diciéndome que si no le daba pacha a mi bebé se le iba a “bajar el azúcar” y que él podría tener problemas legales. Así que envió a las enfermeras con pachas, yo me sentía muy triste y enojada pero por la cesárea no podía hablar y no pude defender mi lactancia. Lo que hice fue tener a mi bebé cerca las 24 horas del día, y cuando llegaban con la formula mi bebe no la tomaba porque ya estaba lleno con mis gotas de calostro que obtenía mamando.


Las enfermeras se asustaban de que no tomaba la formula pero yo estaba tranquila de que no se la tomara. Al llegar a casa fuimos lactancia exclusiva y nunca más le volví a dar una pacha. Sin embargo me costaba lograr un buen agarre, tuve una pequeña grieta, y sentía que lloraba mucho.


También tuve muchas dudas cuando hubieron brotes de crecimiento y en cada momento estuvo mi líder para escucharme y ayudarme, dándome información y alternativas para superar cada situación.


Ahora llevamos cuatro años y nueve meses de lactancia - se que ha sido un regalo muy valioso para él y también para mi. No siempre es fácil pero vale la pena y me siento muy feliz y agradecida con Liga de la Leche. Estoy muy feliz de conocer Liga de la Leche y poder contar a otras madres a donde pueden acudir cuando necesitan apoyo.


María José Villatoro

Flores Petén


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