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Lo que aprendía reafirmaba mi decisión por amamantar

Cuando mi primer hijo tenía más o menos 1 mes de edad uno de mis pechos empezó a tornarse muy, muy rojo, dolía y como mi médico no estaba en la ciudad fui a la emergencia de un hospital privado.


Allí el médico me dijo que era una mastitis, que debía ponerme una venda muy apretada alrededor de mis pechos, dejar de dar de mamar por 48 horas y tomar un antibiótico. Al llegar a casa todo esto parecía absurdo. El bebé lloraba frenéticamente, mi madre preguntaba: entonces qué leche le vamos a dar? Y mi esposo preguntaba en qué farmacia encontraría lo que el doctor había indicado.

Yo no podía escuchar más el llanto de mi bebé y como estaba segura que quería amamantarlo no había comprado biberones así que lo tomé en brazos y lo amamanté. Entonces el dolor disminuyó y supe que la información recibida por aquel médico era equivocada. Eso que intuitivamente sabía, fue confirmado por la líder de Liga de la Leche quien amablemente me visitó, explicó que podía continuar dando de mamar y mejor si lo hacía en diferentes posiciones para desocupar mejor mi pecho. Entonces, gracias al apoyo recibido, me sentí aliviada y confiada que podía continuar amamantando a mi bebé.


Después de esa ayuda individual en la que gané seguridad y confianza, empecé a asistir a los grupos de Liga de la Leche. No me perdía uno solo pues lo que aprendía reafirmaba mi decisión de amamantar a mi bebé. En mi familia la lactancia era lo normal y yo no estaba por hacer la excepción. Ya han pasado muchos años de esta experiencia maravillosa y continúo aprendiendo mucho de la crianza respetuosa y lo mejor es que he podido transmitirles a mis hijas esta filosofía de crianza y ellas amamantan a sus hijitos!

En cada reunión de Liga de la Leche yo me hacía más fuerte, emocionalmente más segura al tener las herramientas para alimentar mejor no solo a mi bebé sino a toda mi familia. Encontré muy buenos libros en la biblioteca, he podido asistir a muchas conferencias, antes presenciales conociendo a mujeres maravillosas de todo el mundo y ahora también por medios virtuales. Tengo tres hijos y con cada uno gane más experiencia.


Mariana de Petersen














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